lunes, 21 de abril de 2014
Complejos.
No sé que me ha pasado, las últimas semanas me han trastocado y de alguna forma extraña he cambiado, me he comportado como una persona que en realidad no soy ni me gusta. Sé que lo que he hecho no tiene vuelta atrás pero me arrepiento y no lo volveré a hacer aunque lo que puedo asegurar es que mi intención no era esa.
Hacía semanas que mis complejos había disminuido pero, ahora mismo, han vuelto para quedarse. Después de lo que me ha pasado siento que soy una mierda y que no merezco la compañía de nadie, ni siquiera de los animales. Siento que no soy suficiente para nadie y que no merezco que me hablen o me presten atención. Siento que no soy suficiente ni fisica ni moralmente.
Me siento mal.
Sentirme mal físicamente no es nuevo ni preocupante, pienso que en realidad a ninguno nos gusta nuestro físico en su totalidad y que siempre cambiaríamos algo de él aunque fuera el mínimo detalle pero lo mío, en este momento, va a más, me siento mal como persona.
¿El por qué de esto? Todo lo que me ha pasado a lo largo de las últimas semanas.
No sé qué hacer para salir de esto, seguramente sea el día y mañana me encuentre sonriendo pero ahora mismo no me encuentro bien y lo único que quiero es desaparecer bajo el calor de mis sábanas, el único lugar donde me encuentro segura y a salvo.
Sé que seguramente esté exagerando en estos momentos, no todo es tan malo, pero me siento así y no hay nada en este instante que me haga levantar la cabeza, lo que quiero es estar sola.
Y bueno, esto es lo que hacen los complejos en mí.
lunes, 7 de abril de 2014
Rayadas.
El momento llegó, debería confiar en él y dejar que las cosas sucedan como hace todo el mundo pero, en mi caso, todo es un poquito más difícil. Hay miles de dudas en mi cabeza que hacen que quiera correr a mi habitación, tumbarme en mi cama y hacerme una bolita para poder desaparecer. Sé, con certeza, que esta noche me iré a dormir y lo primero que haré será llorar, desahogarme con mi querida almohada que debe estar hasta los cojones de mí pero es la que siempre está para todo, sin importarle mi cara roja apoyada en ella o la marca, en ocasiones, del rímel en ella.
No os voy a mentir, tengo miedo, mucho miedo. Miedo de que llegue alguien, me encandilé con sus mimos y su palabras, tenga mis sentimientos entre sus manos y los rompa en mil pedazos. Miedo de que me ocurra como a mis amigas que después de una bonita relación acaben destrozadas por el dolor que les causa haber perdido al chico o a la chica que querían. Sé que soportaría esa situación, todos lo hacemos al fin y al cabo, pero tengo miedo de que en mi interior se descomponga algo que aún no lo ha hecho aunque fuera a duras penas y ese algo es mi barrera, barrera que se está desmoronando. Estar así hace que tenga cambios y mi madre ya los está notando, no es tonta, me conoce más de lo que quisiera pero, algún día, llegará el momento en el que la podré contar todo y seré la hija más feliz de este planeta incluso si mi madre no me comprende, incluso si me regaña, incluso si me dice cualquier cosa, lo seguiría siendo porque podría contarle a mi madre algo que deseo decirle desde hace mucho.
Bueno, mis rayadas y yo os dejamos por hoy. Espero que seáis más seguros que yo, porque siendo así, como yo, cualquier cosa os puede derrumbar.
sábado, 29 de marzo de 2014
-Al final te atrapamos, Jess-afirmó Bradley con una sonrisa.
Brad llevaba meses persiguiéndome, era la culpable de que su mercancía no llegara a su destino o bien por la policía o porque el conductor de dicho camión sufría algún tipo de percance del cual yo era la principal culpable.
Arqueé una ceja, ¿de verdad creía que había conseguido atraparme él solo, sin ningún tipo de ayuda? Me reí en mi fuero interno, Bradley seguía siendo el mismo chico inocente de siempre, el mismo que había sido mi mejor añigo cuando éramos pequeños y el mismo que cambió de vida después de que su hermano mayor muriera en medio de un tiroteo entre narcotraficantes y decidiera unirse a su bando.
-¿Ya eres feliz?-le pregunté irónicamente.
Bradley me miró enfurecido y me golpeó en la cabeza sin importarle la estrecha relación que habíamos mantenido y lo importante que fui para él y para su hermano.
-¿Te sientes mejor al pegarme?-le comenté mientras me limpiaba el hilillo de sangre que comenzaba a caer por mi nariz.
Bradley se detuvo un momento y pude ver la mirada que me transmitía dulzura y añoranza, la cual había muerto hace tres años. A los segundos negó con la cabeza y se acercó hacia mí, con el cañón de la pistola mirando hacia el suelo. Mientras él se acercaba hacia mí, yo me alejaba, intentando huir.
-¿Me tienes miedo?-se rió Bradley.
Le miré mal. Si supiera que hacia todo esto para ganar tiempo en vez de por tenerle miedo, otro gallo cantaría.
Bradley se paró frente a mí cuando noté sobre mi espalda descubierta el frío material de la pared.
-Ahora no tienes por dónde escapar, por fin no tienes salida-me susurró antes de comenzar a golpearme en el estómago.
Aguanté todos y cada uno de los golpes preguntándome qué le había hecho para que sintiera ese rencor hacia mí.
-¡Esto es por haberte fijado en mi hermano mayor en vez de en mí, por haberle preferido a él antes que a tu mejor amigo, por haberte fijado en alguien atractivo y no en alguien como yo!-me gritó mientras me cogía del pelo y me levantaba a la fuerza del suelo.
Así que era eso, celos. Todo este tiempo atrás, desde que comencé a salir con su hermano, Bradley me había tratado fríamente por su hermano y no por su muerte.
-Todo este tiempo... desde que tu hermano murió..., ¿me has tratado así por no haberte elegido a ti en vez de por su muerte?-le pregunté entre bocanadas de aire.
Bradley me miró con un brillo especial en sus ojos, un brillo que pude identificar como rabia.
-Sabía que mi hermano iba a morir, había planeado todo para que muriera, estaba dentro del narcotráfico antes de que tú y mi estúpido hermano os dierais cuenta y quisierais ayudarme-me contestó mirándome con una sonrisa suficiente, sabiendo que aquella respuesta me iba a doler.
Y, en efecto, esa respuesta me dolió pero me bastó para sacar la fuerza que estaba conteniendo en mi interior y vengarme. Conseguí deshacerme del agarre de Bradley y encajarle un puñetazo en la nariz, haciendo que se tambaleara y pudiera ganar unos segundos de ventaja. Corrí hacia la puerta, estaba herida y no sabía con seguridad si podría reducirle por lo que preferí escapar y esperar a que la policía llegara pero, antes de que llegara a la puerta, noté como algo rozaba mi muslo derecho y hacia que me cayera al suelo y me retorciera de dolor, una bala había alcanzado mi pierna y seguía dentro de ella. La sangre comenzó a brotar rápidamente y no tenía intención de parar.
-Podrás correr todo lo que quieras, golpearme pero nunca serás lo suficientemente fuerte para vencerme-me susurró Bradley desde mi espalda.
Me giré rápidamente, en acción a un impulso, y le encajé una patada en el hombro derecho consiguiendo que la pistola saliera volando y terminara cerca de donde me encontraba. Me arrastré hacia ella y la cogí entre mis manos al mismo tiempo que le apuntaba a la cabeza con ella. Las lágrimas comenzaron a amontonarse en las cuencas de mis ojos, no quería matarle pero él había llevado esto a esta situación.
-Adelante, hazlo-me dijo mientras colocaba las manos en su nuca.
Y, antes de que pudiera decir otra cosa, le disparé hasta que el cargador se quedó sin balas y el cuerpo de Bradley se desangró totalmente. Las lágrimas comenzaron a correr fugazmente por mi cara y mi cuerpo se derrumbó en el suelo al mismo tiempo que la policía llegaba al almacén.
-Todo ha terminado, mi amor, todo, por fin podrás descansar en paz-susurré débilmente antes de caer en un profundo sueño. Un profundo sueño del cual nunca despertaría."
sábado, 22 de marzo de 2014
-¿De verdad creías que no iba a darme cuenta de que nos seguías?-me preguntó con una sonrisa maliciosa.
La miré a los ojos, unos ojos hazel que por el día mostraban a una chica tierna y dulce que por la noche se transformaba en una de las asesinas más buscadas de Reino Unido.
-¿Te comió la lengua el gato? ¿No vas a contestarme?-me volvió a preguntar mientras movía la navaja nerviosamente.
Erin era una adolescente de diecinueve años, de una familia rica que la unían a lazos sanguíneos con criminales muy importantes de los que formaba parte. Era alta, delgada y, lo más importante, una chica rápida y ágil, algo que no podía decirse de mí, pero uno de sus puntos débiles era la impaciencia y en este momento, la impaciencia estaba a mi favor.
-Pronto mi familia nos rodeara y la peor parada serás tú. Lo sabes, ¿verdad?-me comentó sonriendo.
Hice una mueca, debía admitir que era una criminal sarcástica y con recursos.
Miré hacia todos lados, iba a necesitar algún objeto como arma para poder defenderme de ella. En una esquina vi relucir un objeto puntiaguago y metálico, me lancé hacia él y lo coloqué entre mis manos antes de que Erin reaccionara. Erin abrió los ojos alterada y se lanzó hacia mí con la navaja en lo alto. Esquivé todos y cada uno de los golpes que Erin lanzaba hacia mi cuerpo hasta que vi la oportunidad de herirla. Mi ventaja en el campo de batalla eran mis sentidos y mis reflejos, mi padre siempre me decía que era tan peligrosa como un guepardo y tan sensitiva como una gacela. Él fue el único que me apoyó en mi idea de formar parte de la policía secreta del país y ahora estaba muerto por culpa de la familia de Erin. Erin grunó cuando un hilillo de sangre comenzó a correr desde la parte superior de su muslo por su pierna, me miró con rabia y se lanzó hacia mí, provocando que perdiera el equilibrio y ambas cayéramos al suelo.
-Imbécil-me susurró mientras me daba un puñetazo en la boca.
Mi cabeza rebotó contra el suelo por el golpe y un hilo de sangre comenzó a correr por mi boca mientras el golpe en la cabeza me dejaba atontada en el suelo. Erin quiso clavarme la navaja en el estómago pero antes de que pudiera hacerla la detuve y opuse resistencia hasta que la navaja terminó en el suelo y yo me encontraba sobre Erin en el suelo.
-¡Suéltame!-gritó mientras mis puños se estampaban contra su cuerpo sin medir mi fuerza.
domingo, 16 de marzo de 2014
Amor propio
Si eso no os ha pasado nunca he de felicitaros porque a mí me pasa y la verdad, es una mierda. Es un asco sentirte así por el mero hecho de pensar que otras personas son mejores que tú. Sí, habrá en algunas cosas que destacarán más que tú pero también destacas tú mismo en otras. No necesitamos ser iguales para sentirnos queridos, es más, no me canso de repetir que la perfección aburre y que si todos fuéramos iguales significaría que ya no hay imperfecciones en el mundo cuando esas imperfecciones son increíbles para otros.
Puede que no te guste tu cuerpo cuando otra persona, en silencio, lo envidia; puede que la música que compones o las historias que escribes no sean queridas por todos pero si lo serán para otros, puede que tus pinturas solo destaquen entre un grupo determinado de personas pero destacan; puede que tu ropa sea adorada por muchos. Puede que no te guste tu forma de ver las cosas o tu forma de verte a ti misma pero, en cambio, otros la alaben, puede que ese lunar que tanto aborreces en la espalda sea algo que una persona no olvide de ti, puede que esa sonrisa que, según tú, es imperfecta, alegre a algunas personas nada más verlas, puede que con tan solo abrir la boca y escuchar tus palabras algunos se emociones e incluso te aplaudan.
No deberíamos juzgarnos a nosotros mismos, no tan duramente. Hay momentos en el que nos equivocamos, no somos perfectos, pero en esos momentos habrá personas que nos entenderán y es en ellos cuando nos damos cuenta de quién vale la pena en realidad. A veces nos juzgamos a nosotros mismos sin darnos cuenta de que lo que otras personas ven les agrada y que por algo están con nosotros, ¿no? A veces, deberíamos pensar en lo que nos hace bien y nos hace mal e, en el caso de que seamos nosotros mismo lo que nos provoque esas inseguridades, intentar arreglarlo.
viernes, 14 de marzo de 2014
Stop and stare.
Sinceramente, el sufrimiento es una sensación abstracta y relativa. Sí, relativa ya que cada uno se busca su propio sufrimiento. Si sufres por un chico lo haces porque te has fijado en él y no quieres quitártelo de la cabeza, en cambio, si lo haces por una enfermedad que padeces es algo que no puedes evitar. Pero, como todo, el sufrimiento acabar en el momento en el que lo decidas por ti mismo.
Estas semanas he estado pensando sobre lo que ocurría a mi alrededor y cómo me sentía y llegué a la conclusión de que, en el fondo, me siento vacía en el sentido psicológicos. Me siento vacía porque siento como si no fuera lo suficiente para las personas que me rodean, porque siento que haciendo lo que me gusta hay gente que siempre va a brillar más que yo, porque siento que tendría que valorarme más pero no lo hago. En definitiva, me siento vacía porque llevo unas semanas en las que no soy yo. No soy la chica risueña y alegre, no soy la persona que se picaba cada dos por tres y se reía, no soy aquella muchacha que le gustaba dar mimos, ahora me los tienen que dar a mí para que yo los de. Hay cosas en mí que han cambiado y han cambiado por la forma en la que veo las cosas y, más importante, por cómo me veo a mí misma.
Son cosas que tengo que cambiar, lo sé, pero por más que la gente o mis amigos me digan que tengo que hacerlo no puedo. Es algo que tiene que salir de mí, algo que va a salir muy pronto porque estoy cansada de estar así. Estoy cansada de ser una persona con cambios de humor cada dos por tres, estoy cansada de no soportar a las parejas, estoy cansada de no ser yo y, sobre todo, esto cansada de sentirme vací.
Por eso, en algunos momentos, necesito parar y observar como ahora.
martes, 25 de febrero de 2014
Para empezar el tiempo y yo no solemos ponernos de acuerdo, yo suelo ir demasiado deprisa y él es demasiado tranquilo y tarda en llegar. Después viene otro problema, soy de ese tipo de personas para las que todo tiene significado u origen, pienso que nada pasa porque sí o por algo inexplicable, y al no encontrar el origen de la causa del problema la busco aunque no quiero o intente evitarlo. Y, por última, sé cual es la causa pero no quiero reconocerla por algo muy simple, el miedo.
No me considero alguien valiente o cobarde, ya que para mí todos somos valientes o cobardes dependiendo a lo que nos enfrentemos, pero sí me considero una persona a la que le cuesta admitir las cosas cuando sabe que, pase lo que pase, va a sentir dolor y en este caso lo voy a sentir.
Un día, no hace mucho, mi tía me dijo que alguna vez llegaría el día en el que comenzaría a interesarme por este tema y que habría algo o alguien que llamaría mi atención. También me dijo que, cuando eso ocurriera, tenía que confiar en mí misma y hacer todo lo posible, si es lo que quiero, por luchar en conseguirlo porque podría llegar otro u otra y quitármelo sin ser mío. Me explico que cuando lo perdiera me dolería pero que lo superaría porque al final me daría cuenta de que lo había intentado y había conseguido algo.
En estos momentos me encuentro en un punto neutro de la partida, no sé que hacer ni qué pensar, no sé cómo reaccionar, no sé que sentir y, lo más importante, no sé si lo que siento es lo correcto. Sí, siempre he oído y leído que a veces lo que sentimos no es lo correcto pero aún así no podemos evitarlo, pero no me gusta sentir eso, no cuando soy una persona un tanto controladora con lo que piensa. No sé a quién contárselo, no sé cómo averiguarlo, no sé cómo hacer algo. Es triste, o así lo siento, ya que me hace sentir tonta e inútil no saber qué hacer pero esto se debe a mis inseguridades. Esas inseguridades deberían borrarse de mi mente, pensar que soy alguien normal para dejar de tratarme como si fuera una mierda y aunque no lo parezca, en ocasiones, sigo pensando que soy así.
Todo lo que siento ahora mismo, los pensamientos que se me vienen a la cabeza, se encuentran liados entre sí y no dejan paso a ninguna sílaba para que pueda salir por mi boca y es una mierda porque no consigo expresarme tal y como quiero.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Cuerpo
Muchas personas le damos mucha importancia a la apariencia física de otra persona y, cuando nadie nos ve, nos machacamos a nosotros mismo para mejorar nuestra figura. A veces me pregunto por qué lo hacemos porque, a mi parecer, no tiene nada de malo no se genéticamente perfecto, cada uno tenemos nuestras características.
Suelen decir que las bajitas somos adorables, casi siempre cierto, pero no tiene por qué, otra persona que no lo sea puede serlo perfectamente. Suelen decir que las altas tienen unas piernas preciosas, que las pelirrojas son sexys, las rubias suelen tener un cuerpo precioso, las chicas/os con ojos claros son la preferencia de todos, los chicos altos y con el pelo un poco largo son guapos, los que tienen un aire de chico malo atractivos...
Puede que todas esas cosas, esos estereotipos, sean ciertos pero lo peor de todo es que nos lo hemos creído. A veces nos miramos al espejo y en vez de ver nuestro propio reflejo y gustarnos a nosotros mismo, vemos reflejado en ese espejo el cuerpo de la persona que nos gustaría tener. Al pensar eso nos hundimos y pensamos que nada nos queda bien, comenzamos a utilizar ropa distinta y finalmente acabamos cambiando.
No voy a decir las típicas frase de "La belleza está en el interior" o "El cuerpo se acaba deteriorando", pero si voy a decir que, al final, todos esos perjuicios pueden causar que tu personalidad cambien y eso es lo que no debemos cambiar por ese tipo de inseguridad.
Hace días, incluso semanas, mi humor no es como era antes, he estado demasiado borde y tajante con todo el mundo. Había personas que me lo notaban y se callaban, otras que pasaban de mí pero también estaban mis amigos que se preocupaban por mí y me preguntaban qué me ocurría y yo le contestaba de forma tanjante e incluso con la intención de hacer daño pero, aún así, había dos o tres personas que no les importaban y seguían tratándome como si no hubiera pasado nada.
Sé perfectamente a lo que se debe mi cambio de humor pero jamás lo reconoceré por el simple hecho de que hará que otros me vean débil o frágil y no quiero que eso ocurra por nada del mundo, habrá alguna que otra persona que lo habrá deducido pero no me ha comentado nada y desde aquí se lo agradezco. Solo voy a decir una cosa, mi cambio de humor se debe a una estupidez pero una estupidez que signidica algo para mí.
No sé por qué estoy escribiendo esto, hace bastante que no escribo por aquí, y lo cierto es que merece la pena escribir porque así consigo desahogarme y poder explicarme mejor porque no se me da muy bien explicarme oralmente, prefiero hacerlo de forma escrita.
Bueno, volviendo al tema, ayer decidí que mi mal humor debía de cambiar. Estaba cansada de sentirme decaída y cansada todo el día por lo que me propuse dejar de ser borde y volver a ser la persona alegre de todos los días. En un principio lo conseguí, hoy no contesté mal a nadie y es más, han dejado de llamarme borde cosa que me molesta bastante e incluso una amiga notó el cambio de humor y eso es un gran paso asíque espero que siga así y mi humor no vuelva a cambiar porque me gustaba ser la persona que era antes.
martes, 21 de enero de 2014
Escribir
sábado, 18 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Pensar antes de actuar.
martes, 31 de diciembre de 2013
Venazos
Sí, a veces me quejo mucho porque no me sale algo bien y me dan ganas de dejarlo pero me pongo a pensar y digo: Si todo el mundo hiciera eso, ¿existirían actores, cantantes, escritores...?
Si no intentamos las cosas, ¿cómo queremos que nos salgan bien? Hay que intentar todo lo se nos presente en la vida que nos interese hasta que llegue el momento de decir adiós.
lunes, 30 de diciembre de 2013
sábado, 28 de diciembre de 2013
Oportunidades
A veces queremos cambiar, queremos hacer algo nuevo para despejar nuestra mente o conocer gente o, simplemente, por hacer algo. A veces ese "algo" se nos presenta en nuestras narices todos los días y no nos damos cuenta. Todos, me incluyo, deberíamos ser más observadores en lo que requiere a las oportunidades que se nos presentan día a día porque si tú no las coges, lo hará otro y, créeme, la aprovechará como no lo habremos hecho nosotros.
lunes, 23 de diciembre de 2013
Confesión
Todos en algún momento explotamos, todos en algún momento necesitamos estallar y gritar al mundo cómo nos sentimos. Puede que no tengamos a quinientas personas para escucharnos pero si a dos o tres que son aquellas que van a estar tanto en los buenos como en los malos momentos.
Yo soy una de esas personas que prefieren escuchar los problemas de los demás, ayudarles e incluso darles soluciones antes de abrir mis sentimientos o lo que pienso a los demás. Soy de esas personas que se infravaloran según algunos al verse rodeada de gente preciosa tanto físicamente como en su personalidad, soy demasiado insegura aunque no lo parezca. ¿Por qué? No lo sé pero así soy yo.
Aunque ninguno de vosotros debéis serlo, debéis de creer en vosotros mismos y hacer todo lo que tengáis pensado conseguir a lo largo de vuestra vida sin que salpique o haga daño a otras, ser valientes y os prometo que yo lo intentaré
jueves, 19 de diciembre de 2013
Navidad
Para mí la Navidad es un tiempo, principalmente, de descanso. Es un tiempo que utilizas para estar con tu familia y amigos pero, mayormente, con tu familia o eso ocurre en mi caso. También es un tiempo de pasarlo en la calle, buscando de arriba a abajo los regalos para tus seres queridos o para nuestros hermanos pequeños, esas personitas inocentes que queremos muchísimo.
Cuando salgo a las calles principales de mi ciudad y las veo llenas, por dentro sonrío. Soy de esas personas que pueden estar solas y acompañadas, no tengo problema en ese aspecto pero sí soy de esas personas que si salen de compras necesitan ver las calles que frecuenta llenas de gente. No me gusta verlas para pensar que tienen dinero o solo van a gastar sino por el ánimo que se transmite, eso me pasa con la Navidad. Sales a la calles y ves la mayor parte de éstas decoradas con un pequeño detalle aunque sea, ves a los niños pequeños ilusionados e incluso a los no tan pequeños; en definitiva, se nota el espíritu navideño y para notarse ese espíritu también debe de haber un poco de fe en nosotros mismos.
También se siente y se sabe que se acercan los últimos días del años, los últimos momentos para hacer lo que te había propuesto hacer este año 2013 e ir preparando esos supuestos propuestos para el año que entra. Mucha gente piensa que con la entrada del año todo puede mejorar, cualquier situación puede dar un giro de 360º y pienso que tienen razón porque, en el fondo, realmente lo creen y ¿qué es de nosotros si no creemos en algo aunque sea algo muy pequeño?
Para mí la Navidad es alegría para unos y tristeza para otros, son sonrisas, ilusiones, sueños cumplidos o por cumplir, sueños rotos. La Navidad también es tiempo de recordar todos aquellos momentos memorables del año y a aquellas personas que, pase el tiempo que pase, jamás vamos a olvidar porque han dejado un hueco hondo en nuestra alma.
Eso es para mí la Navidad.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Cambios
Aunque no nos demos cuenta, cada día cambiamos un poco. Aunque no me creáis, hacedlo. Os voy a poner el ejemplo más sencillo, vuestros cantante/s favorit@/s.
Él/ella cambia cada día y tú de das cuenta por el simple hecho de que sabes las entrevista que ha hecho, sus canciones, las fotografías que hacen para las revistas, las letras de sus propias canciones... Nos damos cuenta de que crecen físicamente porque, de un día para otro, podemos darnos cuenta de que se ha cortado el pelo o que ha ido al gimnasio. También nos damos cuenta de que crecen cómo persona por la letra de sus canciones, cada una va a ir reflejando su madurez y sus pensamientos. Su forma de vestir también cambia y nosotros nos damos cuenta.
¿Por qué si nosotros cambiamos no nos damos cuenta? Porque nos vemos cada uno de nuestros días en un espejo. Hay momentos en los que nos molesta o nos hace sonrojar que nos digan que hemos cambiado, que estamos más delgados o que hemos crecido y es porque nosotros nos vemos igual siempre ya que no notamos ningún cambio.
Solemos tener la tendecia a que los cambios significan algo negativo pero a veces es necesario y bueno. No siempre un cambio es malo.
domingo, 15 de diciembre de 2013
Please
Sé que es un incordio a lo mejor para vosotros pero, si no os importa, me gustaría que le echarais un vistazo, muchas gracias
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viernes, 13 de diciembre de 2013
Arrebatos de escribir
Hoy, a "altas" horas de la noche, se me ha antojado "escribir" algo. Sé que puede que algunos os estéis preguntando el por qué de las comillas y que otros no lo estaréis haciendo pero hoy estoy un poquín filosófica así que haré preguntas o conclusiones extrañas.
El por qué de que me haya atrevido,en algún momento, de hacerme un blog no sabría bien qué contestar ya que me parece extraño que yo, siendo como soy, haya sido capaz de hacerlo y seguir con la idea.
Con esto, no sé si alguien habrá llegado a la conclusión, quiero decir que da igual el tipo de personalidad, da igual cómo sea la persona (tímida, extrovertida...) todos somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos solo hay que creer en ellos y luchar.
Bueno, dulces sueños, soñad con lo que mas os apetezca.

